Queremos hacer de Bizkar un lugar en el que cuidar a las personas cuidadoras: un espacio donde puedan descansar y reponer fuerzas para seguir con su labor.
Bizkar es un lugar privilegiado que transmite paz, calma y serenidad en un mundo cada vez más acelerado, donde no siempre resulta fácil mantener el rumbo o simplemente detenerse. En medio de ese contexto, hay personas que siguen encontrando tiempo para cuidar de los demás, recordándonos que el ser humano es, ante todo, generosidad y solidaridad. Somos seres sociales y necesitamos construir comunidad.
En Bizkar sentimos una especial sensibilidad por quienes, en este contexto complejo, deciden dedicar una parte importante de su vida a ayudar a los demás, especialmente a las personas más vulnerables.
Nos referimos a las personas voluntarias de organizaciones como Zaporeak, Salvamento Marítimo Humanitario (Aita Mari) u Open Arms, entre otras. En el caso de las dos primeras, organizaciones nacidas a orillas del Cantábrico que desarrollan una labor fundamental en el Mediterráneo, uniendo simbólicamente ambos mares, algo que también se refleja en la propia reconstrucción de Bizkar.
Su trabajo —salvando vidas en el mar o alimentando a quienes llegan a tierra tras huir de situaciones desesperadas— despierta en nosotros una profunda admiración.
Por todo ello, Bizkar quiere ofrecerse como un lugar donde las personas voluntarias de organizaciones humanitarias puedan descansar unos días y recuperar fuerzas.
Asimismo, ponemos el caserío a disposición de ONG y entidades que trabajan en ámbitos humanitarios, sociales o sociosanitarios para acoger reuniones de sus equipos de gestión y dirección, en un entorno que favorece la calma, la reflexión y la inspiración.