La pradera que rodea Bizkar se extiende a lo largo de 8,5 hectáreas donde pastan ovejas y conviven la fauna del entorno y el ganado. Sus suaves pendientes permiten recorrerla con facilidad y disfrutar del paisaje.
Desde aquí se contemplan montes emblemáticos como Jaizkibel, las Peñas de Aia, Larrun, Pagoeta u Olarteta, además del mar y la playa de Zarautz al fondo. El viento, especialmente el sur en otoño, forma parte del carácter del lugar y acompaña la vida del caserío.
Alrededor de Bizkar se extiende un pequeño bosque de media hectárea, poblado de robles, hayas y algunos cerezos. El viento, siempre presente, modela su paisaje y favorece un entorno natural lleno de vida.
Entre los árboles habitan numerosas especies de aves, cuyo canto acompaña el día a día del caserío, destacando el txantxangorri o petirrojo.