La cocina de Bizkar ofrece múltiples posibilidades: cocinar para un grupo reducido, organizar cursos de cocina o utilizarla como espacio de encuentro y actividades de equipo. También es el lugar ideal para finalizar y emplatar los platos encargados a Bizkar by Tidore, disfrutando mientras unos cocinan y otros comparten un vino alrededor de la isla.
Cuenta con un equipamiento completo, pensado para trabajar con comodidad y preparar platos de buen nivel. Junto a ella se encuentra el comedor interior, con una amplia mesa de roble macizo donde pueden comer hasta 16 personas.
La sala de reuniones se integra en el espacio abierto de la planta baja, junto a la cocina-comedor. Dispone de una mesa cuadrada de roble macizo de 2 × 2 metros, adecuada para 12 personas.
Desde la mesa se visualiza sin obstáculos una pantalla de gran formato (4 × 2 metros), lo que permite seguir presentaciones con comodidad. El espacio cuenta con sistema de proyección, sonido y un hub preparado para conectar cualquier ordenador portátil, todo ello conectado a internet.
Siendo grandes aficionados al cine, el caserío cuenta con una pantalla de gran formato (4 × 2 metros) sobre la que proyectar películas. Un proyector instalado en el techo, el sistema de sonido y la conexión a internet por cable garantizan una buena calidad de imagen y audio, transformando el salón en una auténtica sala de cine.
Bizkar cuenta con un porche acristalado, preparado para adaptarse a la climatología y poder disfrutar de desayunos, comidas y cenas en conexión directa con la naturaleza. La mesa, de las mismas dimensiones que la del comedor interior, permite que 16 personas compartan cómodamente el espacio mientras contemplan la pradera que rodea el caserío.
La primera planta dispone de un espacio abierto de unos 80 m² distribuido en tres áreas. La primera acoge un salón con televisor; la segunda, un espacio diáfano de descanso ideal para practicar yoga con tranquilidad; y la tercera cuenta con una mesa redonda de 1,8 metros de diámetro, adecuada para reuniones, junto a una biblioteca que invita a la lectura.
Sobre la segunda crujía de la primera planta se sitúa un salón de unos 25 m², un espacio recogido ideal para descansar o leer. Desde aquí se disfrutan algunas de las vistas más amplias del caserío y puede contemplarse de cerca la horquilla de roble macizo que sostiene la viga cumbrera, donde se conserva grabada la fecha de su reconstrucción en 1779.